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17 febrero, 2016 / En Artículos pedagógicos

El espacio escolar como elemento pedagógico

La escuela entera está llena de espacios significativos que dicen y hablan; espacios llenos de signos que indican formas de comportamiento y de relación. El aula no es el único espacio que sirve para desarrollar las facultades intelectuales y cognitivas de los alumnos, también el patio, el comedor, la entrada o los diferentes lugares reservados para las actividades dentro de la escuela hablan sobre la manera en que se llevan a cabo las experiencias de enseñanza-aprendizaje.

vittra_school_1¿Qué me explica el espacio?

Los espacios escolares definen y guían los comportamientos de los niños; sabemos que un aula con pupitres alineados no transmite ni fomenta las mismas actitudes que un espacio diáfano en el que hay lugar para que grupos reducidos lleven a cabo distintas actividades. El diálogo, el intercambio de opiniones e ideas, el transvase de conocimientos y formas de actuar será mucho más viable en el segundo que en el primero.

Ello no significa que no deba haber espacios en los que se fomente el pensamiento individual y reflexivo y en el que el silencio sea importante, sino que es fundamental que seamos conscientes de lo mucho que los espacios hablan a los alumnos y que los utilicemos en su favor.

Los espacios definen conductas e interfieren en la manera en que actuamos: condicionan los valores, los saberes y las actitudes que se llevan a cabo en ellos. Los espacios son intencionalmente construidos de una manera y no de otra, por lo tanto, también pueden transformarse y modificarse en función de las necesidades del grupo.

vittra_school_imagen_cabeceraAprendizaje dentro y fuera del aula

Si el clima y la localización lo permiten, salir del espacio escolar para aprender de manera vivencial sobre nuestro entorno permite que el alumno amplíe su concepción sobre lo que significa aprender y que no circunscriba únicamente al aula esta actividad que se encuentra en prácticamente cada espacio de su vida.

Si las mesas no son necesarias para llevar a cabo una actividad determinada, pueden establecerse espacios despejados para poder desarrollar otro tipo de prácticas. Convertir los espacios escolares en espacios flexibles habla a los alumnos sobre la propia flexibilidad que deben aprender para enfrentarse al mundo. La polivalencia de los espacios permite y fomenta el aprendizaje integral, las relaciones horizontales y el intercambio de ideas.

Espacios polivalentes, mentes flexibles

La organización de un aula, de un comedor o de un espacio polivalente puede funcionar como elemento favorecedor del aprendizaje. Pero no necesariamente debemos quedarnos en el espacio del aula, el comedor o el patio, también pueden transformarse espacios como los pasillos, los recibidores o cualquier espacio de paso que se encuentre en la escuela: todo espacio es susceptible de ser utilizado como herramienta didáctica puesto que todo espacio habla un lenguaje determinado.vittra_school_2

Un espacio estático, gris y de hormigón hablará un tipo de lenguaje, un espacio flexible, polivalente y compuesto de elementos que lo presenten como un lugar adecuado para el aprendizaje, el encuentro y el intercambio (como tablones o paredes en las que los alumnos puedan expresarse) hablará de apertura, elasticidad mental, plasticidad, movilidad y autonomía.

Por todo ello es interesante que prestemos especial atención a la manera en la que distribuimos el espacio dentro y fuera del aula; a veces, con pequeños y ligeros cambios, los resultados pueden ser sorprendentemente positivos, tanto para el alumno como para el maestro.

 

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