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30 mayo, 2019 / En Sin categorizar

Aprendizaje a medida: cómo configurar el aula para cada alumno

¿Te imaginas que un médico recetara el mismo medicamento a todos sus pacientes? Con la educación ha sucedido esto: hemos recibido la misma receta que todos nuestros compañeros durante mucho tiempo.

Es imprescindible que pensemos en un tipo de aprendizaje donde a cada alumno se le ofrece aquello que necesita. Lo que necesita, lo que le motiva y lo que es capaz de hacer.

Antes de empezar a personalizar, debemos saber con qué empezaremos. Para hacerlo, hay que tener en cuenta la autonomía del grupo, la información que tengamos del grupo y del momento del curso en el que nos encontramos.

También hay que tener en cuenta diferentes aspectos para personalizar: tipología de actividades, gestión de aula, agrupaciones y evaluación, además del nivel académico de nuestros alumnos. Pero para hacerlo debemos recoger la información de algún modo.

¿Cómo lo conozco? 

  • Feedback del curso anterior para conocer el punto de partida de mis alumnos.
  • Prueba inicial: nos ayuda a conocer los contenidos asimilados y los que se deben trabajar más. Información general del grupo e individual de cada alumno en relación a los contenidos.
  • Realizar ejercicios previos a un tema: antes de cada tema, podemos plantear ejercicios para obtener información del nivel de los alumnos.

¿Cómo puedo llevar a cabo este tipo de personalización?

  • Adaptando ejercicios a diferentes niveles: bajo, medio y alto. Para los alumnos podemos asignarles otro nombre: oxigeno, campo base y reto. En función de la información inicial asignamos diferentes niveles de ejercicios y, a la vez, su realización me ayuda a conocer el nivel académico de los alumnos.

Agrupaciones

  • Grupos heterogéneos/homogéneos: conocer el nivel académico nos permite organizar los grupos en función de los diferentes niveles y decidir si nos interesa que sean heterogéneos o homogéneos. Por ejemplo, en situaciones específicas, nos puede interesar desarrollar algunas actividades en grupos homogéneos para poder atender a los diferentes ritmos de la clase.
  • Grupos de aprendizaje cooperativo:  podemos empezar a conformar los grupos base de aprendizaje cooperativo en función de diferentes niveles académicos (1 oxígeno, 2 base, 3 reto).

Evaluación

  • Registrar la evaluación de contenidos: necesitamos ir recogiendo información de los alumnos para ir conociendo su evolución, ya que pueden ir avanzando durante el curso. Podemos evaluarlos mediante rúbricas para ubicarlos en un nivel.
  • Ofrecerles el solucionario (autocorrección o corrección entre compañeros): motiva al alumno, agiliza las tareas del docente y permite una evaluación transparente.
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