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5 julio, 2019 / En ONMAT, tekman

Aprendizaje cooperativo en el aula: juntos más lejos y mejor

Una de las herramientas más poderosas para aprender es, sin duda, la cooperación. Si analizamos cómo los seres humanos hemos desarrollado nuestra civilización a lo largo de miles de años, es imposible entender el progreso sin cooperación. Vivir en sociedades diversas y heterogéneas como las nuestras implica que debemos fomentar, en muchos niveles, nuestra capacidad para cooperar con los demás y conseguir metas juntos. Es imprescindible que avancemos unidos hacia la inteligencia colectiva para resolver los retos presentes y futuros..

El aprendizaje cooperativo en el aula es un método de aprendizaje que permite a nuestros alumnos aprender de sus compañeros mediante actividades que fomenten su cooperación y su interrelación. Las ventajas del aprendizaje cooperativo son académicas, sociales y psicológicas, es decir, están dirigidas a alcanzar el desarrollo integral de nuestros alumnos y alumnas. Algunas de las competencias que profundiza el aprendizaje cooperativo son: 

  • Habilidades interpersonales y de autoconocimiento, que redunda en una mejora de la autoestima.
  • Responsabilidad, compromiso y autonomía, hacia sí mismo y hacia el resto de compañeros.
  • Generación de redes de apoyo y promoción de la solidaridad.
  • Fomento del entusiasmo y la motivación, a la vez que se promueve el aprendizaje significativo, y no el superficial o memorístico.

Cooperar consiste en trabajar juntos, apoyándose y confiando los unos en los otros, para alcanzar una meta común. La cooperación en el aula va de la mano del aprendizaje de los alumnos, pues deben trabajar juntos para conseguir unos objetivos comunes. Para fomentar el aprendizaje cooperativo no basta con mandar hacer un trabajo y esperar a ve qué pasa, sin pautas ni una organización previa; es necesario marcar unas pautas que ayuden a organizarse, marcarse objetivos, controlar los tiempos, desempeñar roles y crear interdependencias positivas entre los miembros del grupo. Sólo se pueden logras los objetivos grupales si cada miembro logra alcanzar los suyos propios. Por este motivo es tan necesario organizar previamente los roles y las tareas de cada miembro. Como docentes debemos controlar en todo momento la red de interacciones entre el alumnado y hacer un seguimiento continuado a sus respuestas. Para ello la distribución de roles dentro del aula es un paso previo imprescindible a la hora de gestionar el aprendizaje cooperativo. En su caso, nuestro programa ONMAT ofrece una propuesta concreta de roles para los alumnos, aunque, si lo prefiere, el docente puede crear roles nuevos:

Supervisor: supervisa el tono de voz, vigila el nivel de ruido, da el turno de palabra, controla el tiempo, mantiene el orden y la limpieza.

Mediador: fomenta la participación, crea un buen ambiente, organiza las actividades, anima al grupo, ofrece soporte, media en los conflictos.

Reportero: comprueba que todos hayan entendido las explicaciones, recoge las aportaciones, plantea preguntas, representa al equipo en la asamblea, asegura que el producto final reúne las contribuciones de cada miembro del equipo, verifica que el resultado final esté cuidado.

Líder: dirige las actividades y la evaluación grupal, revisa los compromisos y las tareas pendientes, anima a mejorar, conduce las discusiones, actúa en nombre del grupo, pide ayuda antes de preguntar al maestro.

Es esencial que cada rol tenga sus funciones bien definidas y vaya rotando entre los alumnos y alumnas. La explicación clara de las tareas cooperativas y la comprensión de la interdependencia positiva es clave para que el aprendizaje cooperativo redunde en la maduración de nuestros alumnos. Y tú, ¿cómo trabajas el aprendizaje cooperativo en tu aula?

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