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16 septiembre, 2020 / En Artículos pedagógicos, Formaciones, Puntos de vista, Reflexión

5 consejos para trabajar la educación emocional en la vuelta a las aulas

Han pasado muchos meses desde que nuestros alumnos pisaron las aulas por última vez y ahora toca volver a ellas. Mascarillas, grupos burbuja, nuevas normas, distancia de seguridad… Nos enfrentamos a un inicio de curso especial para todos, pero más para nuestros alumnos. Por eso la pregunta que a muchos nos surge es la siguiente…

¿Cómo trabajar la educación emocional en la vuelta a las aulas?

Hemos hablado con tres personas que tienen mucho que decir al respecto: Elena Picanyol, psicóloga infantil especializada en atención precoz; Maria Rosa Vieitez, licenciada en Educación Especial y directora de centro escolar en México durante 12 años; y Laura Martínez, consultora pedagógica de Tekman Education. Seguro que el punto de vista que tienen te ayudará a despejar dudas sobre este inicio de curso tan especial. 

1) Transmitir seguridad ante una situación excepcional

Ante la situación totalmente única que estamos viviendo en las aulas, Elena, Laura y Maria Rosa coinciden en algo importantísimo: transmitir sensación de seguridad, tanto a alumnos como a padres. Elena explica que, con respecto a los alumnos, “debemos cuidar la actitud que mostramos, dado que la preocupación es un indicador clave de la gravedad de lo que pasa”.

Laura Martínez explica que es buen momento para “hacer juegos de cohesión de grupo en el cual el profesor sea uno más. Siempre han sido importantes estas actividades, pero ahora más que nunca”. Y de nuevo coinciden las tres para destacar la “gran capacidad de adaptación de los niños” y, por tanto, la oportunidad que la situación supone, “si se les prepara adecuadamente sobre lo que va a suceder”. Será importante asegurarse de que los alumnos se sientan en un ambiente controlado, no improvisado, y que trabaja para garantizar la seguridad de todos los que participan de la escuela en el día a día.

2) Reforzar el vínculo afectivo (sin abrazos)

Empieza un curso único por otro aspecto fundamental de la sociabilización en la escuela: la falta de afecto físico. Para Elena, el afecto “se puede transmitir de muchas maneras y a partir de los 3-4 años los niños empiezan a entender las muestras verbales de cercanía y afecto. El adulto puede poner palabras a las emociones y acompañar verbalmente cuando el niño necesita afecto”. Maria Rosa, desde su experiencia de más de 12 años como directora de centro escolar, explica que va a ser importantísimo “reforzar el vínculo con cada uno de nuestros alumnos. Que sepan que hay una figura que los apoya, los contiene y está para ellos, a pesar de que físicamente no puedan acercarse, las palabras y acciones los mantendrán unidos y cercanos”. 

3) Tranquilizar, sin negar la realidad

No podemos negar una realidad, y es que el virus sigue entre nosotros y debemos proteger a nuestros alumnos y a nosotros. Pero ¿cómo hacerlo de manera que afecte lo mínimo posible al desarrollo emocional del niño o niña? Para Laura, pedagoga de Tekman Education, “si desde el primer día se explica cómo funcionaremos y los hábitos que tendremos y no nos olvidamos de utilizar dibujos simpáticos que hagan visible todas las normas, ellos lo van a vivir con naturalidad”.Parece claro que lo más importante en los primeros días de clase es mostrar seguridad y tranquilidad en todo momento. “Si el alumno ve seguro al maestro o maestra, él también lo estará, por lo que es muy importante que el adulto esté autorregulado”, concluye Maria Rosa.

 

4) Dar normas claras y respetar los ritmos del alumno

En nuestras manos está explicarles a los alumnos la nueva situación, tranquilizarlos y, sobre todo, ofrecerles herramientas para que sepan identificar sus emociones y puedan controlarlas en un contexto excepcional que no sabemos cuánto durará. Desde un punto de vista psicológico, Elena explica que “el alumno debe tener un referente claro y que las explicaciones y normas sean simples y claras. Siempre que se pueda, anticipar con antelación los cambios”. En este mismo sentido, Laura recuerda la necesidad de “ser positivos, adaptarnos y ser flexibles ante la nueva situación, transmitir calma y, si se puede, practicar mindfulness en el aula”. Por último, Maria Rosa apunta un factor clave en todo eso:respetar el ritmo de aprendizaje de cada alumno, atendiendo la diversidad que existe en el aula”.

 

5) ¿Y en caso de un nuevo confinamiento?

En el caso de que haya otro confinamiento puede aparecer la frustración y será importante explicar que se trata de algo temporal. Tocará adaptarse y volver a utilizar la tecnología de manera coherente y dejando claras unas normas de uso determinadas en casa. Durante el confinamiento las pantallas han sido las protagonistas de muchas casas. Ahora que los alumnos vuelven a las aulas nos empezamos a preguntar cómo ha afectado emocionalmente el uso de la tecnología. «El uso de pantallas invade la vida familiar y suplen los momentos de juego, comunicación e interacción. En muchos casos ha tenido una afectación negativa en el niño y la dinámica familiar», explica Elena Picanyol, experta en atención precoz.

Laura Martínez ha trabajado durante años en centros escolares y opina que la tecnología, «contextualizada al momento que se vivía, ha sido una herramienta muy buena emocionalmente porqué nos ha permitido estar en contacto con el grupo. Lo que está claro es que nunca podrá substituir al afecto físico». Quizá la clave esté en poner la tecnología al servicio de la educación y no al revés para, como concluye Maria Rosa, podamos dar a los niños la oportunidad «de tener espacios ricos de socialización y juego, que los alejen del aislamiento de las pantallas».

1 Comentarios
  • Ramon Fonseca

    21 septiembre, 2020 a las 10:00 pm Responder

    Buen día, estos consejos son muy acertados. La preocupación que me surge es la falta de conciencia al tomar las medidas de prevención, en las instituciones como en cualquier otro lado se observa usar el cubrebocas o cualquier otro equipo de protección sólo para que no se les llame la atención o cumplir un requisito, pero en cuanto están lejos de la vista de alguien no lo usan, lo que los convierte en un peligro mayor al poder contaminarse y fingir ante la institución no ser una posible amenaza.
    Siendo conciencientes ya es un peligro el traslado a las instituciones, bueno seria poder asegurar que todos los alumnos fueran llevados en autos particulares, pero sabemos que la realidad no es así, por lo que aumenta el riesgo a toda la población estudiantil y académica, y como consecuencia a las propias familias, lamentablemente sólo se necesita de un solo contagio para crear una afectación como la que ya tuvimos.
    Además de todo esto, que sucede o como intentar comprender a los alumnos que debido a la influencia de los padres no creen en la pandemia, y se niegan a protegerse, ¿qué se hace en estos casos? No quiero arriesgar a mis hijas, pero considero muy negativo el aislamiento de unos e injusto arriesgar a muchos solo por una negatividad a la realidad.
    Saludos.

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