Aunque muchas personas lo usan como sinónimo, la realidad es que el aprendizaje cooperativo y colaborativo son dos maneras de trabajar muy distintas. En cada una de ellas, tanto el docente como los alumnos tienen papeles muy diferentes. Sin embargo, cada una de las maneras de estudiar tiene sus ventajas. En este artículo te explicaremos qué es el aprendizaje cooperativo y colaborativo, y en qué se diferencian.

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Aprendizaje colaborativo

Por un lado, encontramos el aprendizaje colaborativo, que suele ser conocido como “trabajo en equipo”. Lo más habitual en este tipo de aprendizaje es que los alumnos se dividan en pequeños grupos, con conocimientos y habilidades similares, para poder llevar a cabo una tarea asignada.

El papel del alumno 

En este tipo de aprendizaje, el alumno debe participar junto a sus compañeros para poder encontrar una solución al problema planteado. Normalmente, la organización es autónoma y, aunque los alumnos se coordinan, no hay una planificación extensa.

De hecho, este será el reto principal de los alumnos: enfocar de manera adecuada el proceso para que entre todos colaboren. Suele ser útil para propuestas de poco recorrido, como ejercicios en clase o actividades sencillas.

El papel del docente

En el aprendizaje colaborativo, el papel del docente es de observador. Su trabajo no es formar los equipos, ni ayudarles a coordinar, aunque siempre podrá intervenir si detecta algún problema. Además, será la persona encargada de proponer la actividad o la meta, pero a partir de aquí son los propios alumnos los que tendrán que organizar su trabajo.

Aprendizaje cooperativo

¿Y qué diferencia hay con el aprendizaje cooperativo? Pues en esta metodología, tanto los implicados, como el objetivo tendrán un papel muy distinto. Se suele emplear para trabajar propuestas mucho más largas, que requieren de distintas etapas y fechas de entrega.

En este tipo de actividades, los grupos son formados por el docente según sus habilidades y conocimientos, ya que el objetivo es complementar las aptitudes de cada estudiante. Vamos a ver con más detalle qué deberán hacer.

El papel del alumno

En este tipo de trabajo grupal, el papel del alumno tiene un enfoque distinto, puesto que no solo deberá aplicar la tarea, sino que tendrá un papel específico dentro del grupo. Por ejemplo, dentro de cada conjunto de alumnos, habrá una persona que se encargue de ser el líder, otra cogerá el rol de secretario, portavoz, controlador… 

También será importante detectar cuáles son las habilidades y conocimientos que cada persona podrá aportar en el grupo, con el fin de superar la materia con éxito. Y es que en este tipo de enfoque, lo más relevante no es el proceso, sino conseguir un resultado final satisfactorio, después de combinar las aptitudes de cada alumno. Por lo tanto, el foco será la presentación final.

El papel del docente

Aquí el papel del docente también cambia, ya que tendrá un papel mucho más activo en la formación de los grupos. Al conocer a los estudiantes, deberá ser capaz de crear los grupos según el perfil de cada alumno. Así mismo, deberá definir las normas de cooperación, el papel de cada alumno y ayudarles con la organización de las distintas etapas del trabajo.

¿Te recuerda a algún tipo de aprendizaje esta metodología? ¡Exacto, es la metodología del aprendizaje basado en proyectos! En el ABP, el alumno tiene un papel mucho más activo y se responsabiliza para encontrar soluciones creativas al problema planteado en clase. 

A partir del trabajo cooperativo, es más fácil que todos los alumnos se sientan implicados y participen activamente en la materia. De hecho, también encontramos este tipo de acercamiento en programas como OnMAT, en el que los alumnos tienen un rol asignado para cooperar.

Qué es mejor entre el aprendizaje colaborativo y cooperativo

Entre estas dos maneras de trabajar, no hay ni mejor, ni peor. De hecho, no son excluyentes la una de la otra, y permiten explorar distintas maneras de aprender. La primera (colaborativa), los alumnos tendrán un papel organizativo, en el que el foco estará en entrenar habilidades como el trabajo en equipo, y la segunda (cooperativo), lo más importante será la propuesta final, ya que cada persona podrá llevar su aporte creativo.

De hecho, como docente puedes combinar ambas maneras de trabajar según el tipo de actividad que quieras poner en práctica. Por ejemplo, con actividades rápidas y sencillas de hacer, puedes proponer una actividad colaborativa. Pero para proyectos más largos, con distintas etapas, y donde el objetivo es realizar una presentación al problema planteado, puedes apoyarte en la cooperación para establecer roles y pautas claras a los alumnos.

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