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27 septiembre, 2013 / En Ludiletras, Neurociencia

CÓMO PREVENIR EL FRACASO ESCOLAR EN NUESTROS HIJOS Y ALUMNOS

Cerebro, estimulación, lateralidad, funcionamiento ocular… no pueden ser términos que nos resulten alejados ni como padres ni como educadores. 

Este artículo  de Nuria Sánchez Povedanonos aproximara a los últimos avances en neurociencia y nos ofrece las claves para prevenir y detectar a tiempo problemas de aprendizaje en nuestros niños, garantizando así su éxito escolar y su desarrollo personal.

 

 

 

INTRODUCCIÓN

Sin duda, nuestro mundo está dotado de avanzados recursos tecnológicos, didácticos; el acceso a la información es casi ilimitado; sin embargo, hoy como ayer, sigue suponiendo un reto para todos, padres y educadores, cómo afrontar y prevenir el fracaso escolar de nuestros alumnos.

Todas las voces reconocidas en la investigación de este problema -desde el campo de la psicología, la pedagogía o la neurología- apuntan a la importancia de intervenir en los primeros años de vida del niño; de ahí la trascendencia de la etapa de Educación Infantil.

ORGANIZACIÓN NEUROLÓGICA Y APRENDIZAJE

 La naturaleza nos ha dotado de un sistema doble. Tenemos un sistema nervioso doble, que se debate entre la luz y la oscuridad, entre el sueño y la vigilia, entre el hambre y la saciedad, etc. También existe una bipolaridad en el mundo que nos rodea, de tal forma que nos orientamos entre el antes y el después, el delante y el detrás, el arriba y el abajo, etc.

Nuestro cuerpo también es doble en los órganos fundamentales: dos riñones, dos pulmones, dos piernas, dos brazos, dos manos, dos ojos, dos oídos… De la misma manera, tenemos dos hemisferios cerebrales;  podemos hablar de dos cerebros, encargados de controlar todo este complejo sistema doble e interpretar el mundo que nos rodea, comunicarnos con él y desarrollarnos plenamente desde un punto de vista físico, mental y afectivo. Lo que hemos de conseguir, a lo largo de nuestra vida, es que estos dos cerebros funcionen como uno solo y para ello uno de los dos hemisferios deberá tomar el papel dominante.

 

¿QUÉ ES LA LATERALIDAD?

La lateralidad supone un estadio final de organización neurológica que viene definida por el uso preferente de uno de los dos hemisferios (izquierdo o derecho), dando como resultado que seamos diestros o zurdos, respectivamente.

Los factores que intervienen en la construcción de una buena organización lateral son muchos; de entre todos ellos destacamos:

  • La información genética; el dominio lateral tiene un componente claramente hereditario.
  • Los condicionantes del entorno.  Hay que admitir que vivimos en un mundo diseñado para diestros; especialmente el sentido gráfico de la escritura , implica mayor dificultad para el niño zurdo.
  • Los condicionantes afectivos. La influencia de modelos significativos para los niños  puede condicionar directa o indirecta a los más pequeños. Éstos pueden renunciar a su lateralidad para parecerse a sus padres, hermanos mayores,  a su maestra o a algún líder de la clase.
  • Los factores educativos directos. En un pasado reciente, parecía adecuado corregir al niño que se apuntaba como zurdo. Hoy en día todos somos conscientes del riesgo que entraña una lateralidad contrariada; no obstante, podemos encontrar a  padres y educadores que de forma más o menos indirecta contraríen el dominio  que muestre un niño, forzándole a utilizar una mano que no se corresponda con su hemisferio dominante.
  • Las oportunidades motoras que el niño haya recibido. Sabemos que el gateo y el arrastre consolidan nuestro cerebro medio,  garantizando un correcto patrón cruzado y sentando, así,  las bases prelaterales de una adecuada organización lateral.

En definitiva, entre los cuatro años y los seis años debemos descubrir cuál es el dominio lateral de cada niño y ayudarle a construirse como diestro o como zurdo. La escuela, principalmente en la etapa de Educación Infantil, jugará un papel fundamental en este proceso que puede marcar el futuro escolar y personal de nuestros alumnos.

La lateralidad es una función de alta complejidad: hace posible que nos orientemos en el espacio y en el tiempo y, por tanto, nos permite entender y manejar los códigos escritos (letras y números) característicos de nuestra cultura.

CONTINUARÁ…. (la semana que viene)

*Nuria Sánchez Povedano es Doctora en Psicología Escolar, Experta en Psicología Clínica Educativa y  Forense, Coordinadora pedagógica y Responsable del Departamento de Orientación del Colegio Mare de Déu dels Ángels.

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