Si eres docente en infantil, sabrás de primera mano que cada edad en los niños es un mundo totalmente distinto. En pocos meses, pueden pasar de no querer compartir su tiempo de juego, a empezar a cooperar con sus compañeros.

Todos estos cambios están directamente relacionados con el crecimiento de los pequeños. De hecho, cada edad tiene sus propias características evolutivas en las principales áreas de sus vidas. ¿Quieres saber cómo lo viven los niños? Vamos a desvelarlo en este artículo.

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Curiosidad y experimentación

Una de las principales características en la temprana edad es su curiosidad incesante para descubrir cómo funciona el mundo. Aunque con dos años ya empiezan a conocer su entorno, todavía hay muchos objetos, experiencias y emociones que desconocen.

Hasta los tres años, los niños muestran gran interés por aprender, pero, por otro lado, también tienen poca retención. Sin embargo, pueden empezar a interiorizar aspectos sencillos, a través de cartas, como las cartas de las emociones de Inspira.

No es hasta los cuatro años que la retención aumenta y empiezan a utilizar una de sus palabras preferidas: “¿por qué?”. Aunque haya algunos razonamientos que no podrás entender hasta los seis o siete años, es un buen momento para permitir que exploren y sacien su curiosidad.

Vida social y lenguaje

Otra característica evolutiva que cambia drásticamente durante estas primeras edades es su capacidad de relacionarse con otros niños.

Durante sus primeros dos años, la preferencia de los niños es rodearse de adultos que conozcan, como familiares o cuidadores. De este modo, se sienten más protegidos. Sin embargo, también empiezan a familiarizarse con otros compañeros: aunque no juegan juntos, les gusta estar cerca.

Es a partir de los tres años que los niños empiezan a comunicarse, aunque todavía no tienen la capacidad de razonar desarrollada. Por eso, es común que hagan sonidos, expresen monosílabos o que abusen de la palabra “no”. En esta edad, las actividades pueden estar dirigidas a trabajar la comunicación con conversaciones simples, sin forzar que se relacionen entre ellos.

Cuando cumplen cuatro años, sucede otro cambio significativo, y es que el niño empieza a mostrar interés para relacionarse con sus compañeros y para cooperar. A partir de esta edad, se ve un desarrollo en esta característica claro, ya que el infante pasa de tener un comportamiento egocéntrico a cooperar e interactuar con los otros niños.

Otra característica relevante es que, en estas edades, el dibujo es un elemento fundamental para la comunicación del niño. Dibujar les ayuda a expresar y procesar sus pensamientos, y es otra herramienta propia del lenguaje de su edad que podéis practicar en el aula.

Control del cuerpo

Otro aspecto crucial de la evolución del niño es el control de su cuerpo. ¡Todos nos hemos preguntado alguna vez de dónde sacan tanta energía! Sin embargo, en cada año de infantil el niño muestra unas características distintas.

Por ejemplo, durante sus primeros dos años, pueden mostrar interés por coger objetos y jugar con varios elementos, pero todavía no tienen una gran precisión, ni coordinación. Sin embargo, es un buen momento para proponer actividades con materiales desestructurados, es decir, objetos que no han sido creados para un propósito concreto. 

En nuestro programa Inspira, recomendamos que los niños jueguen con elementos naturales (como piedras, troncos) que permitirán a los pequeños experimentar con todo un abanico de texturas, pesos y formas. 

A medida que pasan los años, los niños cada vez muestran más energía y piden actividades con más movimiento. Por eso, a partir de los cuatro años es una edad ideal para empezar a introducir juegos que les reten a coordinarse y que les permita entrenar la inteligencia cinestésica.

Por otro lado, también es un buen momento para empezar a combinar estas actividades repletas de energía, con otras que trabajen la calma y la paz. Para trabajar este aspecto, el yoga infantil es una opción muy divertida, que no solo les ayudará a abrazar la calma, sino a percibir mejor sus emociones.

Una actividad para cada edad

Sin duda, las características evolutivas de los niños tienen un papel central a la hora de elegir qué actividades aplicar en clase. Si no conocemos sus principales rasgos, podemos caer en el error de proponer una actividad no adaptada para los alumnos de esta etapa.

Una manera genial para poder poner en práctica actividades adecuadas para tu clase, es confiar en los materiales creados por un equipo profesional de pedagogos y educadores. Por ejemplo, en Tekman encontrarás propuestas adaptadas a cada etapa, teniendo en cuenta tanto la neuroeducación, como las principales características evolutivas de cada edad.

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