Prácticamente, todas las culturas del mundo tienen una estrecha relación con la música desde tiempos ancestrales. Cada civilización ha desarrollado sus propios ritmos y escalas musicales. Sin duda, la música se ha convertido en un elemento clave para entender otras culturas.

Además, la música tiene una característica muy interesante: a pesar de no entender el idioma de un país, logramos que transmita las emociones que se plasman en cada pieza. En resumen, desarrollar la inteligencia musical es clave para relacionarnos con el mundo y abrir la mente a nuevas culturas, sobre todo en el mundo global en el que nos encontramos.

¿Sabías que los primeros años de vida son los mejores para empezar a desarrollar la inteligencia musical? Es cuando el cerebro tiene mayor plasticidad, y podemos desarrollarla más. En este artículo, vamos a ver cuáles son las principales actividades que podemos poner en práctica en el aula, ¡para trabajar la inteligencia musical!

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Qué es la inteligencia musical

La inteligencia musical es la capacidad de expresarse mediante la música. Puede ser a través del canto, de tocar un instrumento o, incluso, mostrando una gran apreciación por las piezas musicales.

Es una de las inteligencias que forman parte de la teoría de inteligencias múltiples de Howard Gardner. Como en los otros tipos, no significa que sea excluyente. De hecho, este tipo de inteligencia se relaciona muchas veces con habilidades como la creatividad, o la inteligencia lógica matemática o la inteligencia cinestésica.

Es cierto que hay personas que la tienen más desarrollada y muestren mucha facilidad, como sería el caso de Mozart. Sin embargo, cualquier persona puede llegar a desarrollarla. De hecho, los niños que empiezan a trabajarla desde primeras edades mostrarán mayor facilidad.

En nuestros programas, como Inspira, entendemos la importancia y los beneficios que tiene la música en el desarrollo de los niños. Por eso, integramos actividades para trabajar esta inteligencia, con el objetivo de que experimenten muchos tipos de música y que, al fin y al cabo, la vivan.

 Núria Muntaner, codirectora del proyecto minimúsica, nos cuenta en esta entrevista que los niños que crecen cultivando este tipo de inteligencia muestran grandes capacidades cognitivas, mayor desarrollo motor y muchos beneficios a nivel social.

Ideas para desarrollar la inteligencia musical en clase

Ya hemos visto cómo de importante es desarrollar la inteligencia musical para el desarrollo del niño… ¿Qué podemos hacer como docentes para potenciarla?  ¡Vamos a ver algunas actividades que puedes poner en práctica!

Cantar y bailar todo tipo de música

Una de las principales actividades que podéis practicar en clase consiste en seguir el ritmo de distintos tipos de música, y aprender a cantar algunas de ellas. No solo se trata de aprender canciones infantiles, sino explorar todo el abanico musical que podamos encontrar: desde ritmos típicos de África Central, pasando por la música clásica o el pop más cañero.

La música, como el arte, es la puerta de entrada a un montón de culturas. Aprovéchala para explorar otras maneras de ver el mundo.

Aprender a tocar un instrumento

Otra actividad que puedes poner en práctica con tus alumnos es aprender a tocar un instrumento. 

Para que todos los niños puedan seguirlo en clase, lo más recomendable es coger un instrumento fácil de aprender, como puede ser una flauta dulce o un ukelele.

 Seguir el ritmo

Otra actividad que a los niños les encanta es seguir el ritmo con instrumentos musicales. Desde panderetas, maracas, palos de lluvia, triángulos, xilófonos… Hay un montón de instrumentos que pueden tocar desde bien pequeños.

Poder tocar instrumentos, también ayuda a los niños a aprender a escuchar para coordinarse con sus compañeros. Al final, ¡se cultiva la paciencia, mientras juegan todos juntos!

Da la bienvenida a la música en el aula

En conclusión, la música es un lenguaje muy poderoso que está presente alrededor del mundo. Cultivar la inteligencia musical, nos ayuda a tener una mente más abierta, a ser más empáticos y a mostrar mayor sensibilidad artística.

Además, es un entrenamiento cognitivo excelente, que también mejora otros aspectos como la coordinación o el pensamiento lógico. Sin embargo, ¡no debemos olvidar que la música tiene que ser pura diversión! Por eso, siempre que pongas en práctica alguna actividad musical, plantéalo como un juego. 

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