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RECURSOS / BLOG

De las fichas a la carpeta de aprendizaje

¿Crees que las fichas no son útiles? Explicamos cuáles son los objetivos de las fichas, cómo integrarlas en las sesiones y varias maneras de trabajarlas y corregirlas. ¡Convierte la ficha en una evidencia para la carpeta de aprendizaje!
Infantil Primaria

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El método tradicional de la enseñanza normalmente consta de una primera parte de clase magistral, con explicaciones del docente, y una segunda parte en la que los alumnos hacen fichas con ejercicios sobre lo que ha explicado el profesor. Hoy en día, sabemos que este modelo rígido tiene ciertas limitaciones.

¿Quiere decir eso que hay que romper completamente con las clases magistrales y las fichas? No, pero es recomendable integrar las explicaciones del docente y la ficha en una sesión que también incluya manipulación, investigación y evaluación formativa

¡No demonicemos las fichas! Este modelo de actividades en papel son una buena forma de practicar y transferir los aprendizajes que se han trabajado previamente con manipulación.

¿Cuál es el objetivo de hacer fichas en clase?

Las fichas no son únicamente una forma de registro del trabajo individual del alumno; hemos de considerarlas como una actividad más dentro de la clase. En realidad, cuando aplicamos metodologías activas, en las que los alumnos investigan, manipulan y juegas, es bueno dedicar momentos para transferir los aprendizajes, representándolos con lenguaje específico. Es en este momento del proceso de aprendizaje en el que las fichas nos serán más útiles. 

La ficha es una actividad excelente para transferir los aprendizajes previamente trabajados en la sesión de forma manipulativa.

Si nos centramos en el área de matemáticas, lo ideal es trabajar en el aula de forma manipulativa los conceptos y utilizar la ficha hacia el final de la sesión para hacer esta transferencia de aprendizajes, utilizando el lenguaje matemático. La didáctica de las matemáticas señala este momento como fundamental en el proceso de aprendizaje. 

En las clases de lengua, la ficha nos da la oportunidad de desarrollar habilidades de escritura relacionadas con la psicomotricidad fina, de forma más acotada en el espacio en lugar de en gran formato.

Lo más importante es conocer el objetivo didáctico que perseguimos con el uso de cada ficha. Algunos de estos objetivos pueden ser:

  • Invitar a los alumnos a representar conceptos aprendidos durante la sesión, para expresarlos de manera diferente.

  • Practicar los procedimientos trabajados durante la sesión para afianzarlos.

  • Desarrollar habilidades que complementan los aprendizajes del resto de actividades.

  • Animar a los alumnos a enfrentarse a retos que les hacen reflexionar.

  • Repasar conocimientos explicados de manera más sencilla, a modo de soporte para mejorar la comprensión.

Cómo y cuándo llevar a cabo las actividades en papel

Las fichas no han de ser ejercicios sin más, deben integrarse como una actividad de aprendizaje en papel. Por tanto, es fundamental programar los momentos de las fichas respetando la secuencia didáctica. El número de actividades en papel (fichas) a realizar dependerá de esta secuencia y de los objetivos que haya detrás de cada una.

Cuándo hacer la ficha

La actividad en papel puede hacerse tanto en la parte final de la sesión, como estrategia de cierre, como durante la sesión o en paralelo a las actividades manipulativas, como soporte para la comprensión y la práctica de los procesos. 

Cómo hacer la ficha

Es tan importante escoger el momento de realizar la ficha como la forma de hacerlo. Según el objetivo con el que planteemos la actividad, tenemos varias opciones para trabajarla:

  • En gran grupo. Esta modalidad es muy útil para crear un momento de debate en el aula y para asegurar que todos los alumnos comprenden los conceptos antes de pasar al trabajo individual.
  • Por parejas. Realizarla con un compañero fomenta el trabajo en equipo y la colaboración, y propicia que los alumnos aprendan unos de los otros y combinen sus habilidades.
  • Individualmente. Esta opción permite a los alumnos trabajar a su propio ritmo y practicar la concentración y el comprometerse con la tarea.

Cómo corregir y evaluar la ficha

¡La corrección de las fichas también es un momento importante! En primer lugar, hay reconocer qué actividades nos aportan información a nosotros, como docentes, y también a los alumnos, sobre su progreso. Una vez seleccionadas esas actividades, podemos aplicar varias estrategias revisar y evaluar las fichas:

  • Corrección conjunta en clase. Si la ficha ha sido especialmente difícil o es la primera vez que trabajamos un concepto, corregirla entre todos puede ser la mejor opción. Así, los alumnos pueden comprender sus errores y aprender de ellos sin sentirse inseguros. 
  • Autoevaluación y coevaluación. Fomentar este tipo de evaluación ayuda a los alumnos a detectar y aprender de sus errores. En este caso, podemos darles un modelo de ficha con las respuestas correctas para que ellos mismos las comparen con su ficha. 
  • Corrección posterior del docente. En algunos casos, puede que la mejor opción sea recoger y corregir las fichas después de clase. Así, podremos comprobar el nivel individual de todos los alumnos y darles retroalimentación personalizada a cada uno de ellos. 

La retroalimentación de las actividades ha de ser formativa y continua. 

Sea cual sea el modo de corrección que apliquemos, siempre hay que cuidar que la retroalimentación y los comentarios que demos a los alumnos estén orientados a mejorar y tengan toda la información y consejos para lograrlo.

Carpeta de aprendizaje: la ficha como evidencia

Las fichas también tienen otra utilidad: mostrar el progreso de los alumnos. ¡Las fichas son una evidencia de aprendizaje muy valiosa! Para ello, hemos de incluirlas en la carpeta de aprendizaje del alumno.

La carpeta de aprendizaje es una buena herramienta para recoger todas las fichas realizadas por un alumno a lo largo del curso. Esta carpeta no solamente sirve como un registro de sus logros, sino también como base para reflexionar sobre el aprendizaje. Mostrando los errores, por ejemplo, aprende a identificarlos y comprende cómo superó esa dificultad, viendo el error como una oportunidad para aprender.

Los estudiantes pueden consultar su carpeta de aprendizaje para ver su progreso, identificar áreas de mejora y ser conscientes de su propio proceso de aprendizaje. El docente, por otro lado, puede utilizar la carpeta de aprendizaje para identificar y comprender mejor las necesidades de cada alumno, y adaptar así la enseñanza para ayudarle a seguir progresando y mejorando.

Después de todo esto, ¿sigues dudando de la utilidad de las fichas?

Te animamos a descargar sesiones de nuestros programas para ver cómo integramos y trabajamos las fichas en el aula.


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Esperanza Mejías

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