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RECURSOS / BLOG

El punto de vista de Carlos M. Iglesias

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‘Sería más feliz sin tener que dar una nota final.’

Carlos M. Iglesias es docente de Tecnología, Matemáticas y Química, Coordinador TIC del Centro y encargado de protección de datos en Nuestra Señora del Carmen de Betanzos (A Coruña). Como parte de esta labor en el centro lleva, aproximadamente, 8 años participando en proyectos internacionales Comenius y Erasmus+ que le han permitido tener un contacto directo con profesionales de la educación de países como Lituania, Finlandia, Alemania, Francia, Chipre, Hungría, Polonia, Gran Bretaña e Italia y experimentando con recursos  online como redes sociales, moodle, blogger o tecnologías en la nube.

Se reconoce influenciado por Félix Rodríguez de la Fuente y por Carl Sagan, tanto en su amor por la ciencia como en su forma de divulgarla. Procura acercar al aula la fantasía, la ciencia ficción, la música, el cine, la lectura y las nuevas tecnologías siempre que puede. Internet es su mayor fuente de información y se retroalimenta de otros profesionales a través de la curación de contenidos en redes sociales y blogs.

¿Qué es para ti la innovación pedagógica?

Para mí es toda modificación que se introduce en la metodología educativa con el objetivo de provocar un cambio en la manera de aprender de nuestros alumnos. Otra cosa es que todas las innovaciones sean positivas: a veces no lo son. Por eso, hay que  probar nuevas técnicas continuamente y analizar los resultados para comprobar su efectividad.

¿Qué estrategias utilizas en el aula para motivar al alumnado?
Procuro ser apasionado en lo que hago, arriesgarme a probar sus propuestas, divertirme, escucharles siempre que puedo, cambiar las rutinas de clase de vez en cuando y buscar su complicidad.

¿Qué características poseen los jóvenes en la actualidad que no tenían los de hace diez o veinte años y viceversa? ¿En qué ha cambiado la manera de educar?

Hace veinte años, el respeto que tenían por la figura del profesor era más ciego que ahora. Hoy tienes que ganarte el respeto de los alumnos con tu trabajo diario. Por lo demás no encuentro grandes cambios, son adolescentes más o menos agitados, a los que les gusta la música, el cine, los videojuegos, internet y estar el menor tiempo posible metidos dentro de un aula. No creo que nosotros trasladados a esta época hubiéramos sido diferentes.

La manera de educar ha cambiado porque ahora se busca que el combustible del aula. Sin él, el motor, que es el profesor, no puede funcionar. No quiero decir que esto no ocurriera antes; yo he tenido profesores que conseguían que nos implicáramos en nuestro aprendizaje y otros que nos trataban como grabadoras de datos, pero antes eran mayoría los segundos y creo que ahora se está invirtiendo la situación.

cita_1¿Crees que la profesión de docente requiere de un aprendizaje continuo?

Creo que cualquier profesión requiere un aprendizaje continuo, hoy más que nunca, porque la información fluye a mucha velocidad. Es muy difícil separar lo que vale de lo que no. Te puedes sentir realmente desbordado si tratas de seguir todas las novedades que aparecen en una sola semana con miles de personas exponiendo sus trabajos sobre todo tipo de temas. Dentro de este aprendizaje me parece sumamente importante el contacto con otros docentes porque te permite compartir experiencias y mejorar tu actividad de una manera más eficiente.

¿Cuál es la dinámica de tus clases?

Primero echo una rápida ojeada a cómo es la situación anímica de la clase ese día. Si hay alguna tensión, primero hay que hablar sobre lo que sucede, no se puede trabajar si nuestra mente está en otro lugar. Luego redistribuimos los pupitres en grupos antes de empezar y, en ese momento, aprovecho para hablar con quién creo que necesita algo de atención extra ese día.

A continuación, pregunto si la tarea para casa, que consiste en ver los vídeos con las explicaciones y tratar de entenderlos, está realizada (si alguno no la ha hecho sabe que tiene que ver el vídeo con su móvil para integrarse más tarde en el trabajo de grupo que se haya planificado). Después, recuerdo las tareas que hay que hacer ese día. Cuando están trabajando en grupos yo me muevo entre ellos aclarando las dudas que no pueden resolver, colaborando, preparando nuevas tareas, hablando con algún alumno que no está en un buen momento o trabajando con alumnos que se están retrasando por algún motivo. Los últimos minutos son para recapitular sobre el trabajo realizado y planificar la siguiente clase con ellos.

¿Ha sido complicado introducir la clase invertida?cita_2

He tenido mucha suerte porque la Directora del Centro me ha animado siempre con el cambio actuando como una ayuda. Sin ese apoyo no me hubiera sido posible introducirla. Lo más complicado fue conseguir que los alumnos entendieran el método de trabajo y  seleccionar, o en mi caso grabar, los vídeos con las explicaciones. Eso es lo que lleva más tiempo y esfuerzo. El resto es una cuestión de planificar tareas y reorganizar espacios. Esto es más fácil si más profesores invierten sus clases.

¿Qué beneficios se obtienen de la clase invertida?

  1. Los alumnos están más relajados y motivados en clase.
  2. Se favorece el aprendizaje autónomo y el trabajo cooperativo.
  3. Se dispone de más tiempo para atender a los alumnos con más dificultades.
  4. Se elimina el exceso de tareas para casa, ya que la mayor parte de los ‘deberes’ se hacen en la clase.
  5. Las tareas que necesitan de más ayuda se hacen en clase y el trabajo de comprensión y memorístico se realiza en casa. Los vídeos permiten repasar las explicaciones el número de veces que cada uno necesite.

¿Por qué es importante que los alumnos adquieran autonomía en su aprendizaje?

Hoy la información está en todos los lados, lo importante es saber filtrarla y utilizarla, y eso es algo que la mayor parte de nuestra vida tenemos que hacer de forma autónoma. Es imprescindible que desarrollen esa autonomía en el colegio, cuando aún tienen ayuda disponible para mejorar lo máximo posible esa habilidad.

cita_3¿De qué manera planteas la evaluación?

Trato de quitar importancia a la nota final del proceso y dar más importancia al camino recorrido, aunque la nota sigue pesando mucho para padres y alumnos. En realidad, creo que sería más feliz sin tener que dar una nota final.

Considero muy importantes las evaluaciones formativas en las que los alumnos reciben la información que necesitan para progresar. Esto sólo se puede conseguir usando todas las interacciones posibles: la autocorrección, lo corrección entre iguales, las consultas al profesor y todo método que nos permita una retroalimentación continua, y eso no tiene por qué conducir necesariamente a una nota numérica. Todo esto enriquece mucho el proceso de aprendizaje y es la parte fundamental del trabajo diario.

Creo que es bastante acertada la idea, que empieza a circular con fuerza, de que es ridículo atomizar la evaluación en infinitos ítems, llevando el esfuerzo por registrarlo todo hasta magnitudes absurdas, para luego dar una nota final única que nunca acaba de reflejar bien el proceso.

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tekman

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