Cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje, y como docente, hay que reconocerlos y tenerlos en cuenta, tanto a la hora de hacer la evaluación como para animarlo a seguir estudiando. De hecho, estos ritmos de aprendizaje se pueden detectar incluso en una etapa tan temprana como la preescolar.

En este artículo veremos los tres ritmos de aprendizaje más comunes, por qué es fundamental respetarlos y cómo puedes hacerlo.

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Tipos de ritmos de aprendizaje

Ritmo de aprendizaje rápido

Los niños con un ritmo de aprendizaje rápido suelen entender casi todo a la primera o con poca práctica. Tienen facilidad para comprender y memorizar conceptos, y suelen mostrar interés por muchos temas.

Ritmo de aprendizaje moderado

La mayoría de alumnos tienen un ritmo de aprendizaje moderado. Necesitan más práctica para entender los conceptos, pero suelen hacerlo en el tiempo esperado. Si hay una materia que les despierta especial interés, aprenden más deprisa. Este tipo de alumno también suele entrenar más la constancia y la resiliencia, ya que deben poner esfuerzo en entender los conceptos.

Ritmo de aprendizaje lento 

Los alumnos con un ritmo de aprendizaje lento necesitan un esfuerzo extra para entender la materia. Es posible que presenten dificultades en el aprendizaje que, como docente, puedes ayudar a superar con más atención. En este tipo de alumnos es importante no desanimarlos y ayudarlos a destacar en otras áreas en las que presentan mayor facilidad.

Factores que afectan a los ritmos de aprendizaje

Hay distintos factores que pueden afectar a la velocidad de aprendizaje de los niños y niñas. Especialmente en las edades más tempranas, cualquier cambio en el entorno familiar o en los hábitos puede verse reflejado en clase. 

Principales factores que pueden afectar al ritmo de aprendizaje:

  • Edad del niño: en edades tempranas, un año supone una enorme diferencia, tanto a nivel físico como mental. Por eso, los alumnos más jóvenes (nacidos en el último trimestre del año) pueden presentar un ritmo de aprendizaje más lento.
  • Dificultades del aprendizaje: aunque es común detectarlas en Primaria, en edad preescolar ya se pueden empezar a constatar algunas dificultades del aprendizaje, como el procesamiento auditivo o el trastorno en déficit de atención.
  • Tipos de inteligencia: existen varios tipos de inteligencia, y cada niño puede destacar en una distinta. Quizás detectes que un alumno tiene dificultades para las mates, pero tiene un don en la inteligencia cinestésica.
  • Nutrición: somos lo que comemos, y una alimentación deficiente o con mucho azúcar puede afectar al rendimiento de nuestro cerebro. Esto es especialmente importante en las fases de crecimiento y aprendizaje de los más pequeños.

¿Por qué es importante respetar los ritmos de aprendizaje?

Cuando empieces a trabajar con un nuevo grupo de alumnos, te darás cuenta de que algunos avanzan más deprisa que otros. Con los alumnos que tengan un ritmo más lento, es imprescindible tener paciencia y evitar que se desanimen, ya que puede tener consecuencias a lo largo de su vida académica y personal. Por un lado, puede afectar su autoestima y su sentimiento de validez.

Para los pequeños, los docentes son una figura muy relevante en sus vidas. Por este motivo, cuando detectes que a un niño le cuesta un tipo de ejercicio, puedes animarlo a seguir intentándolo o darle más tiempo. Nunca desestimes su esfuerzo ni le hagas sentir que es menos válido que sus compañeros.

No respetar el ritmo de aprendizaje puede desanimar al alumno a seguir estudiando y explorando otras áreas. El aprendizaje está presente durante toda nuestra vida, y pensar que alguien “no está hecho para estudiar” puede limitar su desarrollo personal y profesional.

Como docente, lo mejor es buscar estrategias y maneras de empoderar a estos estudiantes con un ritmo de aprendizaje más lento. Recuerda: aprender más lento no significa ser menos inteligente.

¿Qué puedes hacer tú como docente?

Algunas de las acciones que puedes poner en práctica como docente son las siguientes:

  • Prestar especial atención a los alumnos para asegurarte de que siguen correctamente las clases y no se quedan atrás.
  • Proponer ejercicios a los padres para que puedan seguir practicando los aprendizajes a través del juego.
  • Utilizar distintos tipos de recursos que impliquen movimiento y varias habilidades. Si buscas inspiración, aquí puedes encontrar un montón de recursos gratuitos, creados por pedagogos y profesionales de la educación.
  • Trabajar distintos tipos de habilidades e inteligencias. Quizás el alumno tiene un ritmo de aprendizaje concreto solo en un tipo de materia. Por eso, es importante tener en cuenta los distintos tipos de inteligencia para ponerlas en práctica.
  • Trabajar por proyectos, aunque sea a una edad temprana. De este modo, los alumnos exploran y aprenden a su ritmo. Tú, como profesor, puedes guiarles y ofrecerles los recursos necesarios.

Ya has visto lo valioso que es respetar los ritmos de aprendizaje en preescolar, y las muchas maneras que hay de poder hacerlo. Por eso, si eres docente, te animamos a explorar algunos de los programas y recursos que ofrece tekman, en el que se proponen muchas actividades para trabajarlas al ritmo de cada alumno.

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