“La escritura es un súper tesoro que nos permite comunicarnos”. Esta es una de las frases que los niños que están realmente motivados por la escritura comprenden perfectamente. Son alumnos que han tenido un buen primer contacto con la lectoescritura, aquel centrado en transmitir a los niños que, antes de escribir, es importante descubrir lo que la escritura nos permite.

Para conseguirlo, por un lado, debemos partir de situaciones reales y cotidianas que demuestren este hecho: descubrir las letras que existen a nuestro alrededor, personas que las utilizan en tareas específicas, jugar con los trazos y los símbolos, etc. Experiencias que suscitan el interés y la curiosidad del alumno, y les motivan a querer aprender a escribir. De hecho, todo el proceso de aprendizaje debería extenderse bajo esta idea, una estrategia mucho más efectiva que forzar a los niños a escribir de forma descontextualizada y repetitiva.

Debemos tener en cuenta la edad madurativa de los alumnos y adaptar las actividades para que puedan pasar de lo concreto a lo abstracto.

Y, por otro lado, debemos tener en cuenta la edad madurativa de los alumnos y adaptar las actividades para que puedan pasar de lo concreto a lo abstracto y desarrollar las habilidades psicomotrices necesarias para poder escribir; así como el proceso de desarrollo de cada uno de los alumnos, los cuáles siguen un ritmo propio.

Ambas ideas nos llevan a la conclusión de que, antes de centrarnos en escribir en un papel, en lo que se ha denominado tradicionalmente “la ficha”, los niños de estas edades necesitan experimentar otros aprendizajes como: practicar con juegos de motricidad, dibujar en gran formato (papel de embalar, pizarra, arena del patio…), realizar trazos utilizando diferentes materiales pictóricos o aserrín para hacer caminos… Para, de manera simultánea, ir introduciendo otras propuestas en espacios más pequeños y en papel, en un proceso simultáneo pero secuenciado.

En definitiva, la respuesta no es que no debamos utilizar fichas en las que los niños puedan practicar y/o plasmar sus aprendizajes sino que, antes de llegar a la ficha o de forma complementaria y significativa, deben practicar sus habilidades y aprender que la escritura es un súper tesoro. Veamos algunas estrategias que podemos utilizar para conseguirlo. 

Apuesta por un aprendizaje personalizado

Planifica estrategias que se adapten a las necesidades individuales

Para responder a las necesidades y ritmos individuales de los alumnos en relación con su proceso de aprendizaje, en primer lugar, es esencial realizar una valoración de las habilidades grafomotrices y lectoescritoras de cada uno de los alumnos. El objetivo es diseñar y planificar estrategias metodológicas que se adapten a las necesidades individuales: actividades basadas en las Inteligencias múltiples, actividades de aprendizaje entre iguales, diversificación de materiales, evaluación orientada al aprendizaje, etc. Para conseguirlo, podemos realizar una lista de cuáles son los aspectos a valorar y recopilar evidencias y valoraciones durante las primeras sesiones y con esta información podremos tomar. 

El objetivo es diseñar y planificar estrategias metodológicas que se adapten a las necesidades individuales.

La identificación de estas necesidades nos permitirá también establecer una lista sobre cómo agrupar los alumnos. Podremos realizar grupos homogéneos conformados por aquellos alumnos que tienen un nivel grafomotriz similar. Estas agrupaciones facilitarán vuestra práctica docente, ya que se podrá diseñar, a partir de éstas, diferentes itinerarios de aprendizaje, para ajustar la ayuda educativa al máximo. También nos permitirá construir grupos heterogéneos, para realizar actividades en las que los alumnos se ayuden entre ellos y trabajen cooperativamente.

¿Cómo lo llevamos a cabo en nuestros programas?

En Ludiletras, nuestro programa para el desarrollo de la lectoescritura que abarca desde infantil a primer ciclo de primaria, ofrecemos una gran diversidad de experiencias pensadas para que cada alumno avance a su ritmo y para atender la diversidad de estilos de aprendizaje. Programamos actividades basadas en las Inteligencias múltiples, diversificamos el material para manipular y experimentar, tenemos juegos de diferentes niveles y diseñamos experiencias de aprendizaje cooperativo.

En Ludiletras ofrecemos una gran diversidad de experiencias pensadas para que cada alumno avance a su ritmo.

Por ejemplo, una de las actividades cooperativas es El Cazador de palabras. Está diseñada para despertar el interés por la lectura y la escritura, convirtiendo a los miembros de un equipo en cazadores que deben estar muy atentos a su entorno para cazar las palabras. Cada integrante ejerce un rol para conseguir el objetivo común: investigar en el entorno identificando unas determinadas palabras o letras a partir de la consigna dada ( palabras largas o cortas; contienen dos ‘a’, etc.). Luego deben cazarlas escribiéndolas en el cuaderno y, a posteriori, compartirlas con el resto de los compañeros. Los roles son los siguientes:

Actividades de este tipo favorecen la ayuda entre iguales, en la que los alumnos aprenden unos de los otros y, además, asignar a cada alumno una tarea según su nivel de desarrollo de la lectoescritura. Además de utilizar el juego que, como veremos a continuación, es otro aspecto clave.

Diseña propuestas basadas en la manipulación y el juego

El aprendizaje a través de la experimentación y la manipulación no es una moda, ni una innovación, es una necesidad de la etapa del desarrollo de los alumnos de estas edades (según las etapas de Piaget), los cuales, para acceder «a lo abstracto», necesitan partir de lo concreto: tocar, ver, experimentar con materiales, imágenes, emociones…

Esta premisa es aplicable a todos los contenidos y, por lo tanto, también al aprendizaje de la lengua. Puedes plantear actividades en las que toquen las letras para poder descubrir sus formas, creen letras en volumen con diferentes materiales, compongan palabras con letras de madera, realicen trazos sobre diferentes superficies… En definitiva, una gran diversidad de experiencias que les permitan acceder a la escritura a través de los sentidos, como bien señalaba Montessori.

El aprendizaje a través de la experimentación y la manipulación no es una moda.

También es importante aprovechar las oportunidades de aprendizaje que el entorno inmediato del alumno le ofrece. Traerlas a la escuela o, incluso, proponerlas a las familias, tanto para iniciarse como para afianzar la escritura. Por ejemplo, para desarrollar la coordinación visomanual se pueden crear rótulos para diferentes materiales del aula, en los que dibujen e intenten copiar el nombre. Para mejorar la destreza de las manos y dedos se puede realizar un mural para decorar un espacio del hogar o del aula, de arte abstracto o bien ambientado a la época estacional, en el que rasguen papeles, puedan punzar trozos de cartón y engancharlos. Podemos jugar a identificar los trazos en letreros, libros, revistas, alimentos, que un adulto escriba una cartas a familiares o amigos con el texto que dicta el niño… Un sinfín de propuestas cercanas a la realidad de los alumnos. 

Puedes plantear actividades en las que toquen las letras para poder descubrir sus formas.

Y, por último, debemos asegurar que estas propuestas de aprendizaje se viven de forma lúdica. Las evidencias neuroeducativas avalan los beneficios de vincular y dar protagonismo al juego como base del aprendizaje. Siempre debemos mantener el componente lúdico de las actividades y que estas sean las actividades principales; si debemos renunciar a algo debe ser la ficha y no la experiencia. Es decir, debemos evitar llevar a cabo únicamente las fichas ya que éstas cobran significado al trabajar previamente diferentes aspectos, contenidos y conceptos a través del juego y otras dinámicas. 

Con todo esto conseguiremos que los niños comprendan que las palabras ejercen un papel importante en nuestra vida, preparándoles para la abstracción que resulta comprender que la escritura es un medio de comunicación que nos permite nombrar cosas, aunque físicamente no las tengamos delante.  

¿Cómo lo llevamos a cabo en Ludiletras?

Ludiletras ofrece trabajar los aspectos de la escritura y la lectura, que los alumnos deben ir adquiriendo acorde a los objetivos planteados para cada curso, vinculándolos mediante juegos y dinámicas manipulativas y experienciales que despierten su curiosidad y fomenten la participación activa.

Trabaja la motricidad fina y gruesa como entrenamiento diario

El desarrollo de las habilidades motrices es clave para una buena adquisición de la escritura. Por este motivo será necesario ofrecer en prácticas diarias que faciliten el entrenamiento de la motricidad gruesa y la motricidad fina con el objetivo de desarrollar la destreza en las manos y dedos, potenciar una correcta coordinación visomanual e ir desarrollando una lateralidad homogénea.  

En Ludiletras ofrecemos una secuenciación de actividades para favorecer el desarrollo grafomotriz. También ejercicios que potencian una buena postura corporal  y la coordinación visomanual, que son la base del desarrollo grafomotriz. Estas actividades están programadas a lo largo de la etapa infantil, atendiendo el nivel madurativo y evolutivo de los alumnos y considerando el juego como recurso para desarrollar de forma natural las habilidades relacionadas con la lectoescritura.  

En Ludiletras ofrecemos una secuenciación de actividades para favorecer el desarrollo grafomotriz.

¿Quieres descargar muestras gratis del programa? Tan solo debes hacer clic a continuación y podrás conocer más en profundidad el programa de lectoescritura creativa creado para atender a la diversidad de tu aula. ¡Disfrútalo!

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